Amigos gais después de los 40 años

Hacer amigos gays después de los 40: por qué cuesta tanto

August 24, 20266 min read

Hacer amigos gays después de los 40: por qué cuesta tanto

A los cuarenta se te vacía la agenda.

No pasa de golpe. Empieza poco a poco, sin que te des cuenta. Y un día llega el viernes, miras el fin de semana y no tienes ningún plan con nadie.

No es que te hayas peleado con nadie. Es que la gente se va yendo.

Por qué se van

Suele ser una suma de cuatro cosas, y ninguna tiene que ver contigo:

Los del ambiente dejaron de salir. La gente con la que coincidías los sábados un día deja de aparecer y ya está.

Los de siempre se emparejaron. Y los que siguen cerca ya tienen la vida montada: su pareja, sus hijos, su hipoteca. Te escriben por tu cumpleaños y poco más.

Otros se mudaron. Cambio de trabajo, cambio de ciudad, cambio de país.

Y con los que quedan sigues quedando, pero cada vez menos y para tomar algo rápido.

Hasta aquí, esto le pasa a todo el mundo a partir de cierta edad. Lo que viene ahora ya no.

Lo peor no es que se vayan

Eso es ley de vida.

Lo peor es que a partir de los cuarenta ya no sabes dónde se conoce a gente nueva.

Porque los amigos de verdad nunca los elegiste de un catálogo. Los hiciste coincidiendo. En clase, en el trabajo, en el barrio, en la facultad. Los veías todos los días sin proponértelo, y de tanto verlos acabasteis siendo amigos sin que ninguno de los dos hiciera nada.

Ese mecanismo, coincidir muchas veces con la misma gente, es el que fabrica amistades. Y de adulto desaparece casi por completo.

Lo que tiene de específico entre hombres gais

Todo lo anterior le pasa también a un hombre heterosexual de cuarenta y cinco. Pero hay tres cosas que se suman y que casi nunca se cuentan.

La primera: mucha gente salió del armario tarde. Y cuando sales tarde llegas a la fiesta con los grupos ya hechos. La pandilla que la mayoría montó con veintipocos, descubriéndolo todo a la vez, tú estabas en otra cosa.

La segunda: la ambigüedad. Conoces a alguien, conectáis, y aparece ese segundo raro en el que ninguno sabe qué es esto. ¿Es una cita o no? Y cuando dices que lo que te apetece es amistad, se enfría. Como si la amistad fuera el premio de consolación. Eso mata amistades antes de que empiecen, y lo desarrollamos aquí: por qué cuesta tanto hacer amigos gays de adulto.

Y la tercera, la más importante: la infraestructura. Durante décadas se construyó mucho para el encuentro y muy poco para lo demás. Bares, saunas, sitios de encuentro y aplicaciones ordenadas por metros de distancia. Eso apareció cuando no había ningún otro sitio donde existir sin esconderse y a mucha gente le salvó la vida. El problema es lo que no se construyó al lado.

Así que a los cuarenta te encuentras con la resta de siempre, pero sin la mitad de los sitios donde compensarla.

Un mensaje que resume esto mejor que yo

Hace unas semanas un hombre nos escribió esto:

Eso es exactamente lo que pasa a partir de los cuarenta.

No te falta gente conocida. Te falta gente que te conozca. Que se preocupe si pasan los días y no sabe nada de ti. Que te llame en vez de mandarte un audio o ponerte un me gusta.

Y el problema no es tuyo

Es que no hay dónde.

Para salir de noche hay decenas de sitios. Para conocer a alguien despacio, de día, con calma y sin que la cosa vaya de acabar en la cama, hay muy pocos. O ninguno, según dónde vivas.

Eso no es un defecto de carácter ni falta de iniciativa. Es una herencia y es estructural. Y si el problema es estructural, la solución también tiene que serlo: no se arregla esforzándose más, se arregla teniendo dónde ir.

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Qué funciona de verdad

Después de ocho años juntando a hombres gais adultos, esto es lo que vemos que funciona. Y no es lo que suele recomendarse.

1. Contextos que se repiten, no eventos sueltos. Una fiesta puntual no genera amistad. Lo que la genera es coincidir con la misma gente muchas veces: una clase semanal, un grupo que se ve cada mes, un equipo, un voluntariado. La repetición es el ingrediente. No el carisma.

2. Sitios donde el propósito no sea ligar. No porque ligar esté mal, sino porque cuando el objetivo del lugar es otro, desaparece la ambigüedad y nadie tiene que aclarar a qué ha venido.

3. Horas seguidas, no ratos. Media hora tomando algo no basta. Lo que hace que alguien deje de actuar no es la confianza, es el cansancio. Y para cansarse hacen falta horas.

4. Y dejar de esperar a que surja. De adulto no surge. Si no se construye a propósito, no aparece.

Sobre dónde encontrar sitios así, en concreto, escribimos aquí: dónde conocer amigos gays.

Un sitio así, y online

El domingo 6 de septiembre a las 20:00 hacemos un encuentro online para conocer gente de toda España. Hora y media, gratis y desde tu casa.

Empezamos con Speed Friending: una dinámica en la que proponemos temas de conversación y os vais conociendo en grupos de dos o tres personas. Vas rotando y acabas hablando con todos.

Ahí no eliges a nadie. Te toca. Qué es exactamente como hacías amigos antes, sin darte cuenta.

👉 Apuntarme al encuentro online

Gratis, sin cámara si no quieres, y con gente que llega igual que tú.

Quiénes somos

Orlander es la mayor comunidad española de bienestar emocional para hombres gais. En ocho años han pasado más de 2.500 personas por nuestras experiencias, con retiros en varios municipios de España y el respaldo de la Dirección General LGTBI+ del Gobierno de España.

Básicamente nos dedicamos a construir esos sitios que faltan: un Open Day que es un día completo en Madrid, retiros de varios días y encuentros online. La mayoría de la gente llega sin conocer a nadie. Eso es lo normal, no la excepción.

Preguntas frecuentes

¿Es normal quedarse sin amigos a los 40? Sí, y le pasa a mucha más gente de la que lo dice. Las causas suelen ser las mismas: los amigos se emparejan, se mudan o cambian de etapa, y desaparecen los contextos de coincidencia diaria que fabricaban amistades cuando eras joven.

¿Por qué cuesta más hacer amigos gais que amigos heterosexuales a esa edad? Por tres factores que se suman a los generales: haber salido del armario tarde y llegar con los grupos ya formados, la ambigüedad de no saber si un acercamiento es amistad o algo más, y que casi toda la infraestructura construida para hombres gais está orientada al encuentro y no a la amistad.

¿Dónde puedo conocer amigos gais a los 40 si no quiero usar apps? En contextos que se repitan en el tiempo y cuyo propósito no sea ligar: asociaciones LGTBIQ+ locales, deporte, senderismo, voluntariado, clases regulares, encuentros online o formatos de varios días. La clave no es el sitio, es la repetición.

¿Se puede hacer amigos gais después de los 50 o los 60? Sí. A nuestras experiencias viene gente con una media de edad que va aproximadamente de los 30 a los 65 años, y una parte importante pasa de los 50.

¿Y si vivo fuera de las ciudades grandes? Es una de las razones por las que hacemos encuentros online. Casi todo lo que se organiza para hombres gais adultos en España pasa en Madrid o Barcelona, y eso deja fuera a mucha gente.

Fabri Orlandi

Fabri Orlandi

Fundador de Orlander

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