Grupo de hombres gais adultos durante un retiro de Orlander

Cómo hacer amigos gays de adulto (y por qué cuesta tanto)

July 31, 20268 min read

Por qué cuesta tanto hacer amigos gays de adulto

Hace unos días alguien nos dejó en nuestro instagram este comentario:

Grabé un vídeo respondiéndole y se me fue de las manos. No paró de moverse, la gente se lo mandaba por privado y me llegaron decenas de mensajes de hombres contándome su historia. Y lo que pasó ahí no es que gustara. Es que tocó algo.

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Así que lo escribo, porque merece la pena pensarlo despacio.

Si has llegado a este artículo buscando cómo hacer amigos gays, probablemente ya has intentado varias cosas y no han funcionado. Lo primero que quiero decirte es que no es un defecto tuyo. Hay un patrón detrás, es estructural, y cuando lo ves se entiende todo mucho mejor.

Para el deseo hay autopistas. Para la amistad, no hay nada

Mira lo que se ha construido para los hombres gais en las últimas décadas.

Bares. Saunas. Zonas de encuentro. Aplicaciones ordenadas por metros de distancia. Cualquier manera posible de que dos hombres coincidan una noche.

Quiero decir algo importante de esto: esos sitios no son el problema, y no los estoy demonizando. Aparecieron cuando no había ningún otro lugar donde existir sin esconderse, y para mucha gente fueron lo que la mantuvo a flote. No hay nada que reprocharles.

El problema es lo que no se construyó al lado.

Dime qué hay pensado para ver una película un martes cualquiera. Para tener a alguien que te conozca de verdad. Para que exista alguien con una copia de las llaves de tu casa. Para que haya un nombre en la casilla del contacto de emergencia. Para el que te recoge del hospital.

Silencio. Eso no lo construyó nadie.

Así que no. No es que los hombres gais no sepamos ser amigos. Es que casi no existen sitios diseñados para conocer a alguien sin que la cosa vaya de acabar en la cama. Y luego nos preguntamos qué nos pasa.

Ese comentario no habla de nosotros. Habla de una herencia, y de lo que nadie construyó.

El armario tardío: llegas cuando los grupos ya están hechos

En ocho años preguntando a los hombres que llegan a nuestros retiros qué es lo que les trae, hay una respuesta que sale una y otra vez.

Muchos salieron del armario tarde. Y cuando sales tarde, llegas a la fiesta cuando todo el mundo ya tiene su grupo.

La mayoría de la gente montó su pandilla con veintipocos años, descubriéndolo todo a la vez. Esa clase de amistad se construye en la coincidencia diaria: clase, barrio, trabajo, horas y horas sin pretenderlo. Tú estabas en otro sitio en ese momento, ocupado en otra cosa.

Y ojo, los amigos de siempre son de verdad. No estoy diciendo nada malo de ellos. Pero luego se casan, tienen críos y se van a otra etapa. Un día miras el grupo de WhatsApp, solo se habla de coles y de extraescolares, y notas que ahí ya no pintas nada. No ha pasado nada dramático. Simplemente la vida de cada uno se fue por un lado.

Entonces piensas: vale, pues me hago amigos gais. Suena fácil.

El momento raro: "espera, ¿esto es una cita?"

Y no es fácil, por una razón muy concreta que casi nadie nombra.

Conoces a alguien con quien conectas. Estás teniendo una conversación buena, de las que no tienes a menudo. Y de repente llega ese segundo incómodo en el que ninguno de los dos sabe qué es esto. ¿Es una cita? ¿No lo es?

Y en el momento en que dices que lo que te apetece es que seáis amigos, se enfría todo.

Como si la amistad fuera el premio de consolación.

Esto lo hemos visto muchas veces y tiene un efecto secundario del que se habla poco: mucha gente deja de ir a sitios del colectivo, no porque no le apetezca, sino para que su presencia no se malinterprete. Se aparta él solo. Y así el problema se hace más grande.

Lo que dicen los datos

Esto no es una impresión mía. En el Estudio Orlander de Bienestar Emocional preguntamos a 295 hombres del colectivo en España, y salió lo siguiente:

  • El 73% no siente que pertenece a una comunidad.

  • El índice general de bienestar emocional se quedó en 50 sobre 100.

  • De todas las áreas que medimos, la única que salió en positivo fue el cuerpo, con un 61%.

Léelo otra vez: cuidamos el cuerpo y no cuidamos los vínculos. Eso no es casualidad, es el resultado de un diseño. Se construyó infraestructura para el deseo y para el aspecto físico, y no se construyó para la pertenencia.

Y aquí está la parte esperanzadora, aunque no lo parezca: si es un problema de diseño y no de carácter, entonces se puede diseñar otra cosa.

Cómo hacer amigos gays de adulto: lo que de verdad funciona

Voy a ser concreto, porque los consejos vagos no sirven de nada.

Busca contextos que se repitan, no eventos. Una fiesta puntual no genera amistad. La amistad necesita horas acumuladas con la misma gente. Una clase semanal, un grupo que se junta cada mes, un equipo. La repetición es el ingrediente, no el carisma.

Elige sitios donde el propósito no sea ligar. No porque ligar esté mal, sino porque cuando el propósito del lugar es otro, desaparece el momento incómodo. Nadie tiene que aclarar a qué ha venido. Eso lo cambia todo.

Di lo que buscas, en voz alta y desde el principio. "Me apetece hacer amigos" dicho pronto ahorra semanas de malentendido. Suena raro decirlo. Funciona.

Cuenta con que el primer paso es cuesta arriba. La gente que llega sola a algo por primera vez casi siempre piensa que es la única que va sola. Nunca lo es.

Acepta la incomodidad de los primeros días. No hay manera de saltarse esa parte. Se pasa, y se pasa antes de lo que crees.

Deja de esperar que surja. De adulto no surge. En eso el comentario tenía razón a medias: si no se construye a propósito, no aparece.

Qué hacemos nosotros

Orlander es la mayor comunidad española de bienestar emocional para hombres gais. Llevamos ocho años y han pasado más de 2.500 personas, con retiros en varios municipios de España y el respaldo de la Dirección General LGTBI+ del Gobierno de España.

Lo que hacemos es bastante literal: construir los sitios que no existían.

Los retiros son varios días fuera, con un grupo reducido de hombres gais adultos. Hay talleres con psicólogos, dinámicas de grupo, excursiones y tiempo sin agenda. La mayoría llega sin conocer a nadie, y en cada edición pasa lo mismo: la gente se va con compañeros de camino, no con contactos. No es magia, es que cuatro días conviviendo son muchas horas juntos, y eso es exactamente lo que la amistad necesita.

El Open Day es un día completo en Madrid, y es la manera más sencilla de asomarse. Talleres, una mesa redonda, dinámicas para conocer gente y una comida. Un sábado, sin comprometerse a nada más. Para mucha gente es la primera puerta.

En los dos casos, la idea es la misma: un sitio donde no tengas que explicarte y donde no haya nada que demostrar. Ocio de día, en persona, con gente adulta.

Si te resuena, échale un ojo. Y si no es tu momento, tampoco pasa nada: lo importante es que sepas que el problema no eres tú.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es tan difícil hacer amigos gays de adulto? Por dos motivos que se suman. El primero es general: de adulto ya no tienes los contextos de coincidencia diaria que generan amistad, así que hay que buscarlos a propósito. El segundo es específico: casi toda la infraestructura construida para hombres gais está orientada al encuentro sexual o afectivo, así que cuando conoces a alguien aparece la ambigüedad de si esto es una cita o no, y eso enfría muchas amistades antes de que empiecen.

No tengo amigos gais. ¿Es raro? No. En nuestro estudio con 295 personas, el 73% dijo que no siente que pertenece a una comunidad. Es lo más común que hay, aunque casi nadie lo diga en voz alta.

¿Se pueden hacer amigos gais después de los 40 o los 50? Sí, y de hecho es el perfil que más nos llega. A los retiros viene gente de un rango amplio, con una media que va de los 30 a los 65. Salir del armario tarde o quedarse descolgado cuando el grupo de siempre cambia de etapa es una historia habitual a cualquier edad.

¿Cómo conocer gente gay sin usar apps? Buscando actividades presenciales que se repitan en el tiempo y cuyo propósito no sea ligar: clases, grupos, asociaciones, deporte, voluntariado, retiros o jornadas. La clave no es el sitio concreto, es la repetición: la amistad se construye acumulando horas con las mismas personas.

Tengo pareja pero no tengo comunidad. ¿Eso también cuenta? Cuenta, y es más frecuente de lo que parece. Tener pareja y tener gente alrededor son dos cosas distintas, y se confunden mucho. A los retiros vienen también parejas, y por separado.

¿Hay que estar mal para venir a algo así? No. Viene gente que está pasando por un momento difícil y viene gente que simplemente quiere conocer a otros hombres gais adultos y no sabe dónde. Las dos cosas son razones suficientes.


¿Tú tienes amigos gais con los que no haya pasado nada nunca? ¿Cuántos, y dónde los conociste? Si te apetece, cuéntamelo por email. Esto lo sigo pensando en voz alta.

Fabri

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Fabri Orlandi

Fabri Orlandi

Fundador de Orlander

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